¿Qué pasa en Silicon Valley?

Mikel me envía el enlace a esta interesantísima discusión en LinkedIn en la que Iñaki Bartolomé se pregunta por la posibilidad de replicar Silicon Valley en Euskadi.

Esta discusión me ha dado pie a recopilar lo que pude ver y escuchar durante dos semanas allí (en Silicon Valley, se sobreentiende) 😉 Dos semanas conviviendo con emprendedores europeos afincados en EL valle y visitando numerosas empresas (grandes y consolidadas como Google, EA, Autodesk y otras en enorme y rápido crecimiento como Zynga o Twitter) y charlando con emprendedores de todo el mundo e inversores sobre las startups que están lanzando. No es una lista muy extensa, pero 2 semanas dan para lo que dan 😛 Aquí la, esperando que quienes conozcan Silicon Valley mejor que yo la completen o corrijan 🙂

  • Prácticamente cero intervención pública: las Administraciones Públicas no dan apenas subvenciones pero tampoco ponen trabas en las actividades empresariales y administrativas.
  • Prácticamente cero jerarquías: puedes encontrarte hablando con el más boss de la mayor empresa o fondo de inversión sin que te mire por encima del hombro, y sin traje, por supuesto.
  • Todo el mundo está dispuesto a darte la oportunidad de hablarle sobre tu proyecto, aunque sólo sean 5 minutos, o menos, lo que pueda durar un viaje en ascensor, el famoso elevator pitch.
  • MUCHÍSIMOS eventos de networking entre emprendedores e inversores: LinkedIn, tarjetas de visitas e e-mails de seguimiento (follow-up) de encuentros son imprescindibles.
  • DINAMISMO: velocidad de infarto en el desarrollo de proyectos, toma de decisiones y en la decisión de si una startup es un éxito y debe seguir adelante o un fracaso y debe desaparecer o pivotar.
  • PIVOTAR: la palabra de moda, ser ágil en cambiar el rumbo de una startup si no da los resultados esperados de forma rápida.
  • MENOS planificar, y MÁS desarrollar.
  • Competencia BRUTAL pero sin embargo mucha cooperación entre empresas/proyectos, compartiendo ideas con muy poco secretismo profesional.
  • MUCHÍSIMO gusto por el riesgo y el pelotazo, muy poco conservadurismo empresarial.
  • Cultura positiva del fracaso: no haber fracasado da mala espina, “no habrá arriesgado lo suficiente” piensan.
  • Saben vender y venderse MUY bien.
  • Envidia sana y admiración por el emprendedor.
  • Multiculturalismo de verdad: cada vez menos estadounidenses desarrollan y dirigen en Silicon Valley.
  • Empresarios veteranos dispuestos a invertir MUCHO dinero en nuevos proyectos tecnológicos y no tanto en activos inmobiliarios.
  • Cultura hacker-céntrica (desarrolladores puros y duros) en el entorno startup: los MBAs y personas con varias carreras no están muy bien vistas.
  • 2 universidades en el Top 10 mundial: Stanford University y University of California (Berkeley).
  • Muchísima relación Universidad / empresas (startups y consolidadas).
  • Aunque hay proyectos hardware, industriales, en energías renovables y sanitarios, la inmensa mayoría de los proyectos son software.
  • Clave la conjunción de estos 3 factores: Universities + Entrepreneurs + Financial Market.

Apple y Shaquille O’Neal: hago lo que quiero, cuando quiero y donde quiero

Comentaba con mis compañeros de MBA la presentación central de Apple en la WWDC de la semana pasada. Resumiendo: Mac OS X Lion, iOS 5 y iCloud. ¿Novedades tecnológicas? Pocas. ¿Capacidad para marcar tendencia tecnológica? Mucha, como viene siendo tradición en los últimos años. Vaya por delante que no uso ninguno de los productos Apple ni sus servicios.

Pero no es necesario ser un fanboy de Apple para rendirse a la evidencia: sólo Apple tiene la capacidad para coger una tecnología ya existente, incorporarla a sus productos y servicios y convertirla inmediatamente en tendencia. Smartphones, tablets y, ahora, cloud “lo petan”, en gran medida, gracias a Apple. ¿Qué pasó con Flash y los netbooks a los que Apple puso la cruz? ¿Y qué hay de la tecnología NFC? ¿Está herida de muerte si Apple no la incorpora en el iPhone 5? ¿Y qué va a pasar con los desarrolladores de apps como WhatsApp o Instapaper?

Sólo se me ocurren las siguientes frases para responder a todas estas preguntas:

Posdata: Shaq se retiró del baloncesto hace poco más de una semana de una forma muy digna, ¿debería Steve Jobs tomar ejemplo?

El moonwalk del emprendimiento

Llevaba algunos días dándole vueltas a este tema y una discusión sobre innovación en el curso de estrategia del MBA me ha venido como anillo al dedo para profundizar y escribir sobre él.

El moonwalk del emprendimiento

El “Moonwalk del emprendimiento“, que podríamos llamar también “De aquellos inconformismos vienen estos emprendimientos“, son 4 sencillos pasos que nos llevan a emprender. Lo llamo moonwalk por aquello de empezar en un punto destino, el emprendimiento, para ir retrocediendo hasta un punto origen, el inconformismo, pasando por la innovación y la creatividad.

Emprendimiento

Últimamente se habla mucho de emprendimiento, emprendizaje y emprendedores: hasta los políticos hablan sobre ello, o al menos lo hacían hace unas semanas, en plena campaña electoral 😉 ¿Pero qué es emprender? Nos dice la Real Academia Española que emprender es “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro“. En dos palabras: acción + dificultad. Acción porque si no se llevan a cabo, las ideas no valen absolutamente nada. Y dificultad porque implica romperse un poco la cabeza (en sentido figurado y, en ocasiones, también en sentido literal).

Innovación

Innovar, es decir, introducir novedades en un producto, servicio o proceso, implica devanarnos los sesos… o no. No toda innovación requiere crear algo de la nada: tengamos siempre en mente el “don’t innovate, fusilate“. Además, esta innovación no tiene por qué implicar un avance tecnológico: puede consistir en una sencilla sonrisa y un cordial buenos días cuando un cliente entra en nuestra tienda (os aseguro que así de sencillo resulta innovar en una provincia vasca cuyo nombre empieza por g y termina por a). “El potencial de diferenciación de cualquier producto o servicio sólo está limitado por las fronteras de la imaginación“, que diría Robert M. Grant. Antes de saltar al siguiente paso, repitamos:

  1. Innovación como tarea diaria y a todos los niveles de la empresa y de la vida.
  2. Innovación como única ventaja competitiva sostenible a largo plazo.

Creatividad

Nuestra amiga la creatividad es la que nos va a permitir introducir innovaciones en nuestros productos, servicios y procesos. Y esto en muchas empresas se olvida, a veces de forma inconsciente, y otras veces de forma consciente, quedando la creatividad debajo de un montón de tareas mucho más urgentes pero muchísimo menos importantes. Cualquiera de nosotros puede ser creativo: no es necesario llevar gafas de pasta ni calzar Mac (y ya me perdonaréis el topicazo). Sólo hace falta dejar volar la imaginación y no tener miedo a proponer cualquier idea que se nos pase por la cabeza, por muy extravagante que parezca: “there is no such thing as a bad idea“. Y he aquí el gran problema: en muchos países, empezando por el colegio y siguiendo por la empresa, se arranca de cuajo cualquier atisbo de creatividad o, en el mejor de los casos, se merma considerablemente. Y esta falta de “educación para la creatividad” supone la ruina a largo plazo para un país. No sé si me seguís.

Inconformismo

No existe terreno mejor abonado para la creatividad que el inconformismo
. “True entrepreneurs think there is something wrong in the world and want to fix it” comentaba el otro día Sean Parker (le conoceréis por la interpretación que de él hace Justin Timberlake en “la película sobre Facebook“). Si sois inconformistas, sabéis perfectamente a qué se refiere el compañero Sean:

  1. Si consideráis que algo se está haciendo mal, allá estáis vosotros para ver cómo se puede arreglar.
  2. Si creéis que algo, sin estar mal e incluso estando bien, se puede mejorar, ahí que os vais de cabeza a dar feedback y sugerencias.

Eso sí, sin llegar a obsesionarse, teniendo siempre en mente que la perfección no existe y que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Y así como del inconformismo brota la creatividad, no hay mejor tiempo para el inconformismo que las crisis. Porque cuando las cosas van bien en la empresa (y en la vida en general), tendemos a la autocomplacencia y a conformarnos con las cosas tal y como son y nos vienen. Pero cuando vienen mal dadas nos volvemos inconformistas y llegamos incluso a indignarnos. Doble guiño.

Resumiendo

Si ponemos los pasos anteriores en orden cronológico tenemos, a ritmo de Chikilicuatre: Uno, ¡el inconformismo! Dos, ¡la creatividad! Tres, ¡la innovación! Cuatro, ¡el emprendimiento! Ahora que han quedado claros los pasos, ¡a practicar! Y recordad, estos pasos hay que repetirlos a diario tanto si tenéis vuestra propia empresa, como si sois empleados por cuenta ajena, funcionarios, autónomos, freelance, políticos o si lleváis adelante un proyecto de familia 🙂 Keep always moonwalking!